Estábamos enterrando a un amigo cuando un teléfono móvil interrumpió la grave ceremonia. Tras un breve intercambio de miradas reprobatorias, comprendimos que el ruido procedía del cadáver, cuyo féretro había sido abierto para que el finado recibiera su último adiós. La viuda, después de unos segundos de suspensión, se inclinó sobre el muerto y le sacó el teléfono de uno de sus bolsillos de la chaqueta. “Diga”, pronunció dolorosamente. No sabemos qué escuchó al otro lado, pero le vimos palidecer; en seguida gritó: “Fernando falleció ayer y usted es una zorra que ha destruido nuestro hogar” Dicho esto, interrumpió la comunicación y devolvió el artefacto a su lugar.
Al abandonar el cementerio supe por alguien de la familia que había sido deseo del propio Fernando ser enterrado con su móvil, excentricidad perfectamente afín a su carácter. Como es costumbre, me dirigí en compañía de los íntimos a casa de la viuda para darle consuelo. Ella nos ofreció un café que estábamos saboreando mientras hablábamos de cosas intrascendentes, cuando sonó el teléfono. Tras unos instantes de terror, los presentes alcanzamos un acuerdo tácito: nadie había oído nada, ningún sonido de ultratumba se había colado en aquella reunión de amigos. Después de diez o doce llamadas, el aparato enmudeció y la propia viuda se levantó a descolgarlo. “No estoy para pésames”, dijo.
Aquella noche, a la hora en la que los insomnes suelen descabezar un sueño, me levanté, fui al teléfono y marqué el número del móvil de Fernando. Lo cogieron al primer pitido, pero colgué antes de escuchar ninguna voz. Sólo quería comprobar que el infierno existía.
Al abandonar el cementerio supe por alguien de la familia que había sido deseo del propio Fernando ser enterrado con su móvil, excentricidad perfectamente afín a su carácter. Como es costumbre, me dirigí en compañía de los íntimos a casa de la viuda para darle consuelo. Ella nos ofreció un café que estábamos saboreando mientras hablábamos de cosas intrascendentes, cuando sonó el teléfono. Tras unos instantes de terror, los presentes alcanzamos un acuerdo tácito: nadie había oído nada, ningún sonido de ultratumba se había colado en aquella reunión de amigos. Después de diez o doce llamadas, el aparato enmudeció y la propia viuda se levantó a descolgarlo. “No estoy para pésames”, dijo.
Aquella noche, a la hora en la que los insomnes suelen descabezar un sueño, me levanté, fui al teléfono y marqué el número del móvil de Fernando. Lo cogieron al primer pitido, pero colgué antes de escuchar ninguna voz. Sólo quería comprobar que el infierno existía.
Juan José Millas. 1996
Al parecer este no tenia mensaje alguno pero el cuento si parece algo de terror aparte de interesante.
ResponderEliminarMuy bueno el cuento pues tiene algo de suspenso.
Pues el cuento si da un poco de suspenso, porque si dejaste el movil en el féretro, y te estan marcado como que si da un poco de miedo ¿no? . Me gusto el cuento porque pues no es largo , pero es totalmente explicito.
ResponderEliminarEn la lectura de este cuento entendí que a pesar de que ya estaba muerto el señor, su esposa seguía sufriendo debido a que alguien seguía marcando al celular que había sido propiedad de su esposo, creo que lo que podemos aprender es que no pensamos en las consecuencias de nuestros actos; antes de hacer las cosas deberíamos pensar en cómo afectamos a los demás, ya que este señor lo seguía haciendo después de muerto.
ResponderEliminar..sin comentarios.
ResponderEliminarno mentira! ..me gusto mucho este cuento .. a pesar de que yo no creo en el infierno ni en el cielo.. me pareció interesante y de esos cuentos que te dejan en suspenso ..te hace pensar sobre cosas mas allá.. muy bueno
chao saludos!
El segundo párrafo no lo entendí, no supe que tenía que ver con la historia, pero pues me pareció interesante la lectura aunque un poco absurdo el final. Estas dos últimas lecturas no han sido de mi agrado. Espero que la siguiente me guste jaja.
ResponderEliminarSaludos
En comparación de Gabriel ami me gustaron más estos últimos dos cuentos que los primeros.Y pues también con Julio yo creo que si tiene mensaje, por que en el velorio había marcado una mujer que era la otra aparte de su esposa.Supongo que después de tener una amante,cuando estas casado por la iglesia cualquiera se va al infierno.
ResponderEliminarla verdad es una historia muy buena, pienso que el infierno si existe y no hay que ir muy lejos para encontrarlo, me refiero a que la familia de Fernando ya se encontraba en un infierno de no poder hacer ni decir nada para sanar esa pena que dejo su muerte, al escuchar el telefono solo remarcaban mas su dolor ya que fue lo ultimo que escucharon antes de enterrar a fernando
ResponderEliminarEsta lectura estuvo muy buena y pues no se si exista el infierno o no pero pienso que aunque no se hubiera muerto Fernando la viuda hubiera vivido un infierno con la llamada ya que tarde o temprano se iba a enterar.
ResponderEliminarla lectura me pareció muy interesante desde el punto de vista como somos los seres humanos en la vida real y que al desaparecer nosotros salen los lados obscuros de nuestra persona en el caso de fernando nos da a entender que al tener una amante su familia ya vivía lo que para una persona que ama seria un infierno y de forma sarcástica el relator nos hace reflexionar sobre una incógnita la de saber si existe un infierno en el cual paguemos lo malo que hacemos en esta vida y nos deja la incógnita d saber quien y desde donde contestaron el celular de fernando si el estaba muerto con este dentro del ataúd
ResponderEliminarmuy lindo el cuento primero como lo narran pareciera de terror y te llama la atención y te tiene en suspenso mas cuando suena el teléfono.
ResponderEliminares una historia con un mensaje algo extravagante que nos invita reflexionar sobre las cosas que cometemos en la vida y que despues si es verdad que existe el infierno se pagan como es este caso el hombre le fue infiel a su mujer y ahora por lo que entendi se encontraba en el infierno.
ResponderEliminarmuy buen cuento la verdad yo entendi que como seres humanos tenemos muchas dudas no solo religiosas pero hay cosas que es mejor no saber y no por que no las nieguen pero pues si mejor no saber y vivir sin mkiedo al mañana o a lo que venga
ResponderEliminarcaramba es fenomenal la manera en que te imaginas estar ahi escuchando el pitido del movil.
ResponderEliminarUn poco confuso este cuento, pero al leer lo del teléfono sonando enmedio de un entierro y darse cuenta de que el sonido proviene del féretro sentí un poco de suspenso, por otra parte me queda la duda de saber quien habrá llamado al teléfono del difunto y para terminar lo mismo que la lectura anterior, si existía algún mensaje o moraleja no logré descifrarlo, pero de igual manera disfruté leyendo el cuento.
ResponderEliminarHola
ResponderEliminarNo podre dormir hoy.
me gusto mucho por que me dejo en suspenso y ademas me dejo una duda ¿quien contesto el telefono? que miedo
creo que es muy interesante como una persona puede aferrarse tanto a objetos, creo en dos versiones una fue algo insolito que contestaran el telefono cuando marcarón al celular de fernando, las llamdas que fueron ralizadas a la casa fueron llamadas de otras personas pero todos estaban con esa angustia y creyeron en cosas diferentes, y otra fernando nunca murio y se fue con su amante haha :)ok no,pero quien pued estar seguro de que hay despues de la muerte.
ResponderEliminarcreo que no es raro enterrar a alguien con un celular pero pues depende de cada persona y ademas me daria miedo que le hubieran contestado imaginar que sigue alo mejor no en vida pero d una u otra manera esta
ResponderEliminarMuy buena historia de suspenso!
ResponderEliminarme gusto mucho.
y el final me dejo pensando en que si en realidad fernando murio, o si estaba vivo y se fugo con la persona que le hablo en el funeral...
Me encanto este cuento,tiene mucho suspenso...
ResponderEliminarpero,¿quien sabe que pasa con nosotros cuando morimos,con quienes estamos,etc? ¡muy bueno!
La verdad no entendi a la perfeccion el cuento me parecio algo confuso pero me gusto cuando en un velorio suena un telefono es algo que nadie se espera en fin creo que todos tenemos la inquietud de saver q paza qon nosotros cuando morimos.
ResponderEliminaruna historia terrorifica y me gusto mucho ya q te deja kon el suspenso de kien o ke kontesto el telefono al final
ResponderEliminarEn toda la trama encontré suspenso, un emocionante y terrorífico suspenso que en lo personal me gusto y lo disfrute mucho.
ResponderEliminary me encanta la duda que nos dejo el escritor. ¿que fue lo que escucho en el teléfono para que dijera que el infierno existía? ahí es cuando mi imaginación empieza redactarme las posibilidades