domingo, 15 de abril de 2012

¿PUEDE UN HOMBRE SER LA MUJER MÁS BELLA DEL MUNDO?




La semana pasada Jenna Talackova, de 23 años, considerada en los certámenes de belleza una de las mujeres más hermosas de Canadá, fue aceptada finalmente para participar en el concurso en el que se elige a la representante de ese país en Miss Universo. Algo que parecería tan banal como una pasarela en la que se promueve una concepción estereotipada de lo femenino, adquiere, sin embargo, gran importancia, pues la joven, originaria de Vancouver, fue reconocida al nacer como niño.


En efecto, durante la infancia y la adolescencia, Jenna contaba con todos los atributos biológicos de un varón. Pero rebelándose ante esta condición, se sometió a los 16 años a tratamientos hormonales y a los 19 a una intervención quirúrgica para cambiar de forma irreversible su sexo. Ahora es una mujer, reconocida legalmente como tal y protegida por las leyes contra la discriminación, por lo cual, al menos teóricamente, hoy está en condiciones de ser elegida la mujer más bella del planeta.


La transexualidad, también llamada disforia de género (disforia del griego difícil llevar, y contraria a la euforia) es una condición en la que una persona está inconforme con su sexo biológico y expresa de distintos modos su deseo de ser, vivir y ser tratada como del sexo opuesto. Desde un punto de vista sicológico, y recurriendo al lugar común –que en este caso resulta útil–, se trata de mujeres atrapadas en el cuerpo de un hombre, o de hombres en un cuerpo femenino. La incomodidad que produce poseer caracteres sexuales que no corresponden con la propia identidad sexual y de género, puede derivar en estrés y problemas a nivel familiar, ocupacional y social. Por ello no es extraño que se recurra a procedimientos hormonales y quirúrgicos para restablecer un fenotipo que corresponda con las verdaderas identidades.


Es importante señalar que se trata de algo muy distinto a la intersexualidad (como el hermafroditismo o seudohermafroditismo, ahora llamados desórdenes del desarrollo sexual). Se trata de una condición muy diferente, pues en este caso no existen datos fehacientes de alteraciones genéticas o ambigüedad orgánica.

En algunos medios se le considera una enfermedad mental; por ejemplo, en la cuarta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DMS, por sus siglas en inglés), cuya autoridad para algunos es incuestionable –opinión que no comparto, pues ha incurrido en el pasado en errores garrafales, como considerar, hasta antes de 1973, a la homosexualidad como patología. También en la Clasificación Internacional de Enfermedades (IDC-10 por su abreviatura en lengua inglesa), que incluye al transexualismo en un capítulo titulado Desórdenes de la identidad de género, por cierto, avalada por la Organización Mundial de la Salud.


Es de esperar que con el tiempo esto cambie, como puede constatarse en los adelantos publicados para la quinta edición del DMS y en algunos estudios médicos (ver este mismo espacio en La Jornada 3/4/12).


Sin embargo, la medicina y la sicología evolucionan lentamente. Resulta interesante observar que a nivel social, contrariamente a lo que se piensa, en el caso de la transexualidad las leyes han reaccionado más aprisa que los criterios científicos expresados en el DMS-IV y el IDC-10.


El desarrollo de las legislaciones para la protección de los derechos humanos ha dado en varios países sustento y protección legal a las personas que cambian de sexo. Lo anterior muestra que hay una transformación en la que las leyes avanzan mientras otros sectores se van quedando rezagados y confirma, a mi juicio, las tesis de Michel Foucault sobre el papel de la medicina, la sicología y las leyes como dispositivos de control de la sexualidad humana, los cuales, sin embargo, se mueven, aunque de forma no sincrónica.


En algunos países como el Reino Unido, por ejemplo, se ha establecido legalmente que el transexualismo no puede considerarse enfermedad mental ni de algún otro tipo. Entre los factores sociales asociados a estos cambios, no puede desconocerse la labor de las organizaciones civiles que luchan por los derechos de las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgéneros.


La aceptación de Jenna Talackova en el certamen de belleza, al que me referí al principio, no ha sido un proceso exento de obstáculos. Sin embargo, las leyes en Canadá figuran entre las más avanzadas en la defensa de los derechos humanos y le han otorgado su respaldo. Jenna cuenta con acta de nacimiento, pasaporte y otros documentos oficiales que la acreditan legalmente como mujer. Inicialmente fue descalificada y su nombre borrado del listado de finalistas, pero ante la advertencia de emprender acciones legales por discriminación contra el magnate Donald Trump, dueño de los concursos Miss Universo internacional y de su versión canadiense, se produjo una rectificación, y ahora forma parte de las mujeres más hermosas del mundo, de acuerdo con los estándares y concepciones impuestos en esas competencias.


Lo interesante aquí es que el transexualismo abre un boquete, que parece ser definitivo, en una actividad humana que promueve esas nociones sobre la belleza femenina.

Flores, Javier. “¿Puede un hombre ser la mujer más bella del mundo? En La Jornada, martes 10 de abril de 2012, consultado el 15 de abril de 2012,
http://www.jornada.unam















domingo, 8 de abril de 2012

LIBERTAD RELIGIOSA Y CULTURA SEXUAL

En Viernes Santo hablemos del catolicismo. Uno de los múltiples ángulos desde los cuales puede analizarse la libertad religiosa, punto crucial a impulsar por el Papa en su reciente visita a México, son las implicaciones que puede tener para el ejercicio de una sexualidad libre. Como sabemos, la libertad religiosa se intentó incluir en la reforma al artículo 24 constitucional desde antes que viniera Joseph Ratzinger a México, toda vez que es parte de la agenda del Vaticano y del PAN desde hace tiempo, y del PRI desde la pasada contienda electoral de 2009. Por fortuna, el término no fue incluido en la redacción del artículo 24 que acaban de aprobar nuestros senadores, lo cual ocurrió gracias a que dos legisladoras y un legislador del PRD cambiaron en la iniciativa original el término de libertad religiosa por el de libertad de religión. Con ello evitaron que quedara en nuestra Constitución un concepto que para la jerarquía eclesial católica es permitir el proselitismo religioso en todo territorio e institución sin los límites que marca el Estado laico. Está por verse si esa sutil diferencia logra aminorar su impacto en nuestras políticas públicas.


Pero mi principal crítica no se centra en implicaciones tan certeras como que la libertad religiosa sustenta un proselitismo católico que desconoce los derechos de otros grupos religiosos y de los no creyentes, sino en la influencia sombría e inhumana que los conceptos católicos tienen en la cultura y forma de vivir la sexualidad, independientemente de la audiencia a quien se impongan.


La teología del cuerpo (2005) elaborada por Karol Wojtyla y Joseph Ratzinger es un referente normativo donde el cuerpo y las prácticas sexuales llegan a regularse con precisiones inéditas dentro de la larga tradición del linaje católico. Según la interpretación que hacen los dos pontífices, desde el Génesis está la raíz de la valoración del cuerpo y del acto sexual como algo sagrado: “El hombre llega a ser imagen de Dios no tanto en el momento de la soledad cuanto en el momento de la comunión; el encuentro sexual es una comunión corporal… puesto que el hombre y la mujer son seres encarnados cuyo cuerpo expresa a su persona; esta comunión de las personas incluye la dimensión de la comunión corporal por la sexualidad”. La comunión corporal es como la creación, como la obra divina. He aquí la significación del acto sexual: un acto de creación, un misterio y un sacramento que esconde lo espiritual y lo divino.


De tal interpretación se desprende que recurrir a los anticonceptivos o al aborto es una expresión de soberbia, intervenir en la creación es creerse Dios. El sacramento sexual confirma a los sexos como seres complementarios y el rechazo a la homosexualidad: Somos hombre y mujer, con la misma humanidad, pero la diferencia sexual nos identifica hasta la raíz de nuestro ser, permitiendo la complementariedad necesaria para la entrega de nosotros mismos. Siguiendo el mismo texto, el pecado original se define como un pecado de soberbia que se relaciona con la desnudez y la vergüenza original. Adán y Eva, el hombre y la mujer que dieron origen a la humanidad al pecar de soberbia y creerse conocedores del bien y del mal, como si fueran Dios, comenzaron a avergonzarse de su desnudez y a querer cubrirse de la mirada del otro: la mirada sobre su cuerpo cambió instantáneamente en virtud del pecado, pasando de la transparencia de una comunión total a la vergüenza frente a lo que les hace hombre y mujer, diferentes y complementarios. Eso que los distingue, la zona genital, es un símbolo originario que cobra sentidos negativos e inaceptables: la vergüenza de lo genital.


Por otro lado, la noción de concupiscencia contiene la idea del deseo o apetito sexual desordenado: La fuerza del amor está injertada en el hombre insidiado por la concupiscencia, la cual está presente en el hombre y en la mujer después del pecado de los orígenes. Se trata de un perpetuo estado de insatisfacción insaciable, una fuerza incontrolable al cual es preciso oponer la virtud de la continencia, o el autodominio de sí.


La idea de una sexualidad tan difícil de controlar exige estrictas reglamentaciones, con lo cual se justifican reglas de castidad y virginidad, la valoración de la castidad como la riqueza que permite una comunicación más profunda, contiene un desprecio al erotismo y al placer que termina por denigrarlo. La entrega al placer sin fines reproductivos empobrece; en el caso de interrumpir un embarazo no deseado, los fetos toman significado de víctimas y criaturas inocentes con derecho a la vida; pero en cuanto nacen y crecen, los clérigos no reconocen los derechos de niños y niñas, porque asumirlos como personas menores, como sujetos con derecho a la información, a la educación sexual y a decidir sobre su cuerpo son prerrogativas que contradicen la idea de castidad y de continencia.


Desde esas concepciones del cuerpo, los deseos y prácticas sexuales negadas por muchos jerarcas y ministros religiosos les llevan a confundir y a mostrar dificultades graves para comprender el sentido de una sexualidad libre y voluntaria en oposición a prácticas tan violentas y peligrosas, como la pederastia.



Rodríguez, Gabriela. “Libertad religiosa y cultura sexual” en La Jornada, viernes 6 de abril de 2012, consultado el 8 de abril de 2012, http://www.jornada.unam.mx/2012

domingo, 25 de marzo de 2012

SÍ, YA LO CREO QUE PROTESTO

Aborrezco la omnipresencia de los políticos. De poseer una vergüenza proporcional a los desastres que organiza, la aristocrática casta de los políticos no se exhibiría con la impudicia con la que lo hace. Y ahí están siempre, todo el tiempo, en bocinas, pantallas, primeras planas, pendones. Que se exhiban más mientras más yerran muestra que en la política a la mexicana, desvergüenza es currículum.


¿Acaso un ingeniero a quien se le colapsó un puente lanza discursos entre las ruinas?, ¿el delantero que falló el penal alza los brazos en triunfo?, ¿el cirujano que mató al paciente reparte su tarjeta en el entierro? Los políticos en cambio se hacen fotografiar, muestran las axilas, ponen cara de prócer y gritan “¡Sí protesto!” La radical extirpación de su honra es requisito básico de su oficio. El país se despanzurra y siguen ahí, inflados de su vanagloria, dándose aires sudorosos y decididos, haciendo pilates con sus lenguas elásticas, gritando que tienen las manos limpias y la frente en alto. El resto de sus anatomías –algo es algo- o no está en campaña o sí tienen pudor.


Me asquea el maratón a patria traviesa de caras, manotazos, vociferaciones, matracas. Es pasmoso lo que es capaz de hacer un político por amor a su patria. Y es aberrante que ese amor viva del erario: el que sus propias leyes saquean del erario para asignárselo a sus dietas y gastos de campaña, a vigilar que no se hagan trampa unos a otros, aceptación tácita de su natural instinto. Miles de millones para esta macolla de merolicos de la justicia social, padrotes de la esperanza, títeres coadyuvantes, líderes de toma y daca, claques a sueldo, comadrejas gestoras, piadosas sanguijuelas, coimes solícitos, “cocodrilos metidos a redentores”, les dijo Octavio Paz, “patriotas con el monopolio del patriotismo”, les dijo Neruda.


Su insultante insuficiencia. Además del poder para darse lo que quieran, convierten lo que quieren en ley. Cubiertos por fueros aristocráticos que los inmunizan contra las consecuencias de sus actos. Amos de la cancha, del balón, de la taquilla, del reglamento y hasta del cuerpo arbitral. Y de nosotros, claro, la afición fantasmal que paga para retacar estadios catatónicos y presenciar las luchas libres de sus intereses.


¿Y a quién irle? Parafraseo a Mencken: cada partido se atarea en demostrar que los otros partidos son incapaces de gobernar. Es la única ocasión en que dicen la verdad y en que, todos ellos, tienen la razón.


¿Cuántos de los impuestos que me retienen acaba en la peluquería que los diputados se mandaron poner en san Lázaro?, ¿cuánto en las teiboleras que zangolotean las nalgas ante los líderes salivosos?, ¿cuánto financié de sus cenas babilónicas, de los perfumes de sus queridas?, ¿de la colección de carrazos de Gamboa Pascoe?, ¿de las joyas de Lamestrelbester?, ¿cuánto del chalet donde vive en Austria el hijito del góber precioso?, ¿cuánto de las boas que Hank Rohn se pone de corbata?, ¿cuánto de las putas eslovacas que miman niños verdes?, ¿de las inversiones en bienes raíces de los gobernadores que quebraron las finanzas públicas de sus terruños?


Y no hay respuesta. No habrá respuesta nunca. Ni los viejos velociráptors que saltan de una cámara a otra, ni los debutantes ansiosos que se arañan para culiatornillarse dizque de legisladores. No hay respuesta. Hay sitio para todos: matones, júligans, bronxs, juniors, cacos de ínfima ralea… Cuando se desmoronen “los muros de la patria mía” no faltará quien salte “con la frente en alto”, y con la lengua llena de cochambre entone desafinados himnos al futuro.


Qué depresión.



Sheridan, Guillermo. “Sí, ya lo creo que protesto” en El Universal, martes 20 de marzo de 2012, consultado el 25 de marzo de 2012, http://www.eluniversalmas.com.mx

domingo, 18 de marzo de 2012

CULTURA COMO PASIÓN POR LA VIDA

Cultura tiene que ver con cultivar, con cultivo: sembrar y hacer crecer lo que nos alimenta, lo que hace posible la vida. Ni más ni menos. No un adorno, como quieren presentarla; no un asunto suntuario para unos privilegiados. Cultura es, simple y llanamente, posibilidad de vida, para mí, para ustedes, para todos. Y sobre todo para la juventud, para nuestra juventud mexicana, que al hallar taponada la senda de la cultura que alimenta, la gran cultura, la gran pasión que permite crecer, está optando masivamente por una cultura oscura, destructiva, escatológica: la cultura de la muerte. Las bandas, las armas, las drogas, las vendettas, la sangre que corre, propia y ajena.


Pero se equivocan quienes piensan que en esa cultura de la muerte no hay pasión. Todo lo contrario, es una pasión desbocada, deep play, que llaman ahora, o sea juego que te involucra hasta las últimas consecuencias, compromiso de máximo estrés, pasión extrema. Pero de signo negativo y con la destrucción, propia y ajena, como meta.


Ante el auge de esta cultura de la muerte, urge, se impone, es absolutamente prioritario, buscar maneras de depararle a la juventud mexicana una alternativa. Y esa alternativa sólo se encuentra en la cultura. Pero no entendida burocráticamente, como clases aburridas, trabajitos de esclavos, días de ocio y tedio en las calles de los barrios, en los campos, negación del presente e imposibilidad de futuro. Sino cultura entendida como la gran pasión, la máxima, otra vez deep play, o compromiso de máximo estrés, pero esta vez dador de vida, potenciador de futuro.


Hablo de talleres de poesía, como los que alguna vez abriera y regara por Nicaragua Ernesto Cardenal durante los días gloriosos de la revolución sandinista.


De talleres de escritura, donde los jóvenes descubran la pasión de dejar testimonio de su propia vida, de ensanchar su mente conociendo la vida de otros, leer para transformarse en otros, para viajar a otros tiempos, para ser uno y muchos, para pasearse a sus anchas por el pasado y abrirle la puerta al futuro.


Talleres de cine, de fotografía, de pintura: que nuestros jóvenes puedan filmarse, retratarse, pintarse, a ellos y a su entorno, como vía para comprenderse a sí mismos, de mirarse la cara en ese espejo de aguas claras que es la cultura.


Talleres de costura, de tejido, de artesanías, para que nuestros jóvenes encuentren el entronque perdido con la gran creatividad de nuestro pueblo, otrora majestuosa, espléndida, y hoy diluida en incertidumbre, quietud y miseria.


Cine en los barrios, en las calles, en las esquinas: piensen que una sola película, una sola, que conmueva, y abra puertas, y haga revelaciones, una sola película puede cambiarle la vida a una muchacha, a un muchacho, puede revelarle las dimensiones del mundo y la euforia de hacer parte de él.


Bibliotecas ambulantes, libros en los bares, en las heladerías, en las escuelas, en el Metro, y sobre todo libros en las casas de todas y cada una de las familias mexicanas. Piensen que hace unas décadas, en Inglaterra, lanzaron la Every Man’s Library, una colección popular de decenas de tomos que fue distribuida gratuitamente y que abarcaba títulos de los más grandes de la literatura de todos los tiempos. La Every Man’s Library llegó a los hogares en esa isla, la leyeron los niños, toda una generación pasó a apropiarse de la cultura universal a través de esa iniciativa.


Que las viviendas de fomento popular incluyan estantes para libros como parte de la dotación básica, junto con la regadera, el excusado, las camas, la estufa: estantes para poner libros y libros para poner en ellos: porque los libros son alimento, porque sin ellos se seca la vida.


Escuelas de danza, de teatro, visitas regulares a los museos, clases de cocina, excursiones por el país, derecho de todos y cada uno de los niños mexicanos de recorrer los grandes centros arqueológicos, como manera clara y directa de comprender y admirar su pasado, de extenderlo hasta el presente, de apropiárselo, de saberse parte de una tradición significativa, es decir, que tuvo sentido, que sigue teniéndolo, que está viva, que va a perdurar.


Dotación en escuelas y hogares de computadoras y clases para aprender a manejarlas al dedillo; Internet gratuito en los barrios y pueblos. Miren nomás cómo en Egipto la juventud utilizó modernas y hoy imprescindibles herramientas como el Facebook, el Twitter, para movilizarse, encontrarse en las plazas, convocar a las grandes movilizaciones que echaron abajo al tirano y le abrieron las puertas a un nuevo Egipto.


No entiende nada quien no reconozca que hoy la juventud se siente mundial, habitante del planeta, comunicada con lo que hacen y dicen todos los jóvenes de cada rincón de México y del resto del mundo a través de una herramienta que no podemos negarles, que debemos poner a su alcance, el Internet, fuente ilimitada de información, de educación, de juego, de comunicación, y que se ha impuesto como marca de fábrica de nuestra época.


Talleres de teoría y práctica ecológica: hacer de cada uno de nuestras niñas y niños, de nuestros muchachos y muchachas, un paladín de la conservación del planeta, del amor por los animales, del respeto por las plantas y la naturaleza.


Idiomas: que nuestros jóvenes se desenvuelvan en inglés, que puedan aspirar a una beca en Francia, o traducir del latín, o hacer pinitos en sánscrito, para no hablar del conocimiento indispensable en nuestras propias lenguas: formemos nuevos Cervantes, nuevos Quevedos, nuevos Nerudas y Vallejos. Y empecemos, desde luego, por el rescate y consolidación de nuestras lenguas nativas.


Deportes: ¡Clave, los deportes! Para nadie es misterio que participar con el propio equipo en un buen partido de futbol, de básquet, de volibol, le hace el domingo feliz a cualquiera, y que un domingo feliz puede alumbrar toda la semana.


Y cultura también para los adultos, para esos siempre jóvenes que son los viejos: clubes de lectura, ajedrez en los parques, paseos por el país, clases de cuanta cosa. ¿Por qué no generar vías para que cada persona que en México sabe escribir y leer, pueda enseñarle a una que aún no lo sepa?


Cultura como pasión, como gran pasión, como indispensable fuente de renovación, de significado, de alegría. Cultura como fuente y garantía de vida.


Repito que no estoy hablando de cultura con minúscula, como último renglón del presupuesto nacional, como por no dejar, como pretexto de burócratas… estoy hablando de CULTURA con mayúscula y con todas las letras, de la A a la Z, del alfa al omega.


Cultura como eje de cualquier programa político, como corazón que le permita palpitar y latir a un proyecto de gobierno que se proponga traer vida, recuperar la vida, llenarla de dignidad, abrirle caminos a la vida futura, darle significado y salidas a la actual.


Una verdadera zambullida nacional en el océano de la cultura, mexicana y mundial, pasada y contemporánea: eso, eso y no menos que eso, es lo que debemos conseguir.


¿Cómo hacer realidad esta propuesta? Aquí parece estar el nudo del asunto. Empecemos por el principio, como aconsejan los manuales de urbanidad. ¿Cómo hacer realidad la democracia en la cual se dice que vivimos, y que no pasa de ser un espejismo?


Sólo en un proyecto de democracia real es posible concebir una gran revolución cultural como esta que soñamos. Pero, ¿dónde está esa democracia real?


Por lo pronto, se encuentra tan sólo en la retórica de las asambleas de Naciones Unidas, en los discursos de los políticos, en las peroratas de los funcionarios públicos, en los escritos periodísticos o académicos, en los debates de televisión. Dormita en las oficinas de los burócratas, pero no sale a la calle, la gente la desconoce. No toma cuerpo. Hasta ahora nunca le hemos visto la cara. En síntesis, no es real.


Hablamos de ella, se escriben grandes ensayos sobre ella y sobre su expresión más obvia, las elecciones. Se discute, se opina, se dice que avanzamos, que hay errores, por supuesto, pero que en general vamos bien. Se denuncian todo tipo de violaciones al voto, pero se concluye que el resultado estuvo bien, que sólo la oposición insiste en que hubo fraude, pero que las elecciones fueron limpias y que por tanto ganó la democracia.


¿De veras podemos decir que esas elecciones consolidaron la democracia? ¿Eso es real?


Lo juraríamos aunque sabemos o debíamos saber que en esas elecciones hubo altos niveles de ausentismo, que parte de la población no sabe leer ni escribir y otra ni siquiera habla español. Lo juraríamos aunque se haya podido constatar de manera indubitable que las elecciones las gana el que más y mejores trampas hizo y hace. Y esto de las elecciones es sólo un ejemplo, apenas la cara más popularizada de lo que llamamos democracia, y que en realidad va mucho más allá del proceso electoral.


¿Podemos honestamente pensar que la democracia existe, o solo jugamos con su apariencia y nos conformamos con que nunca baje a la realidad? Yo me pregunto de qué estamos hablando cuando hablamos de democracia, y si no es todo un endemoniado autoengaño, una cómoda justificación. Nos con-tentamos con la fácil invención de que vivimos en democracia, hacemos parte del siglo XXI y del mundo civilizado, las cosas están relativamente bien, en medio de todo avanzamos. ¿Y es eso real?


Dentro de este marco general de la derrota de la democracia, retomemos nuestro tema, la cultura. Parte primordial del monumental ejercicio cultural que debemos proponernos, tiene que pasar por el replanteamiento radical de la democracia, para bajarla de los reinos de Jauja y aterrizarla. Hacer talleres de democracia, como quien habla de talleres de escritura, o más aún, de elementales clases de alfabetización. Estudiemos y enseñemos la democracia como acervo de los pueblos, como conquista paulatina y luchada de la humanidad, y no como mero esquema acomodaticio para el gobernante de ocasión, del que podemos quitar o poner a gusto y a golpe de decretos, de estados de sitio, de recortes de libertades, de engaños electorales, de manipulación de los medios de información.


¿Cómo puede aspirar a la democracia, luchar por ella, desearla como meta, un pueblo que no la conoce? ¿Un país sistemáticamente desinformado sobre el carácter de la democracia real, al que sólo le muestran sus tristes máscaras?


Sólo la democracia entendida como cultura abierta, amplia y libre puede llevarnos a la derrota de esa otra cultura, la oscura, la del miedo, la de la violencia, la que tiene a la muerte por bandera. Sólo la democracia y la cultura como pasión por la vida, podrán rescatarnos de la pulsión de muerte que hoy parece arrastrarnos.


Nuestra tarea en adelante habrá de dar sustento a la Cultura como el instrumento clave para avanzar en la comprensión del mundo actual, pues ella misma se define, la Cultura, como el avance espiritual de un pueblo que se traduce en materia económica, estética, social, política, jurídica, religiosa, artística.


En algún momento se llegó a pensar que el PRD era el único partido que había manifestado preocupación por la cultura. Algunos legisladores suyos, María Rojo, Del Real, alguien más que no recuerdo, y yo mismo, habíamos presentado iniciativas al respecto, tanto en la Cámara de Senadores como en la de Diputados. La verdad es que lo hicimos, pero por iniciativa propia sin que el partido nos hubiera dado indicaciones al respecto.


Creo que ninguna de las iniciativas, incluyendo la mía, estaba adecuadamente estructurada y sustentada.


Sin embargo, creo que lo rescatable era y sigue siendo la idea, que hoy vuelvo a exponer aquí para que se retome con energía e inteligencia y se concrete por fin: El propósito es darle constitucionalmente al pueblo de México, al igual que el derecho a la educación, el derecho a la Cultura, y al pleno disfrute de todos los bienes que aquella garantiza y depara.


¿Queremos construir una democracia real? Este sería un paso decisivo en esa dirección. Yo creo que por ahí va el asunto.


Payán, Carlos. “Cultura como pasión por la vida” en La Jornada, sábado 17 de marzo de 2012, consultado el 17 de marzo de 2012, http://www.jornada.unam.mx/2012/

domingo, 11 de marzo de 2012

LOS CONTRASTES DE LAS MUJERES EN MÉXICO

Los avances por los derechos de las mujeres en México están marcados por el contraste. Se trata, incluso de contrastes extremos. Ha sido un proceso lento. Inició con el reconocimiento total a los derechos políticos de las mujeres en 1953, pero no fue sino hasta 1979 cuando tomó protesta la primera gobernadora del país.

En las elecciones de 2012 surgen signos novedosos y bienvenidos: por primera vez el partido en el gobierno postula a una candidata, Josefina Vázquez Mota, en tanto que para la jefatura del gobierno del Distrito Federal, junto con Miguel Mancera, han sido postuladas tres mujeres: Beatriz Paredes, Isabel Miranda de Wallace y Rosario Guerra.

Muchas otras mujeres han logrado trascender en el ámbito de la política local y nacional, y lo han hecho incidiendo en rumbo y cambio, en renovación y transformaciones de fondo.

Entre otros logros, han podido abrirse paso para alcanzar una representación de 30.4% en la Cámara de Diputados y de 21.4 en la de Senadores. También han asumido exitosamente altas responsabilidades en estructuras de gobierno, empresas y organizaciones de la más diversa índole. Como votantes, las mujeres determinan hoy tanto como los hombres el resultado de las elecciones. Su fuerza y capacidad política, directiva y productiva está fuera de duda.

Contrastan con estos avances la exclusión, la vulnerabilidad y el maltrato que aún padecen millones de mujeres en México. Es un contraste que lastima la armonía y la justicia social y que se materializa en injusticia laboral, violencia intrafamiliar y delitos de género.

Las mujeres del campo, a las que la ONU ha decidido dedicar el Día Internacional de la Mujer en este 2012, sufren una extrema marginación en México. En el campo se vive una profunda desigualdad. De acuerdo con la FAO, en 2009, el 60% de las personas que padecen hambre crónica son mujeres y niñas, muchas de ellas, localizadas en zonas rurales. Esta organización sostiene que si las mujeres campesinas tuvieran un acceso equitativo a los fertilizantes, semillas y herramientas, el número de gente hambrienta se reduciría entre 100 y 150 millones. México no es la excepción. La CEPAL reportó en 2007 que en nuestro país 13 millones de mujeres vivían en áreas rurales. Según su estudio, una mujer en esta área trabaja 53% más que un hombre y 4 horas más que una ubicada en una zona urbana.

A la par que un trabajo agotador y prácticamente el nulo acceso a oportunidades de desarrollo y bienestar, más del 30% de estas mujeres padece pobreza alimentaria y poseen sólo el 17% de la propiedad ejidal o comunal.

La desigualdad no tiene, como algunos creen, sólo efectos simbólicos. Según el Informe Global de Hambre 2009, los países con los niveles de hambre más altos son aquellos en los que prevalece mayor desigualdad entre géneros.

Grave es la situación de las mujeres en un país donde, a pesar de haber abierto espacios políticos en diferentes ámbitos, aún no ha sido capaz de eliminar la violencia de género; las desapariciones; las violaciones sexuales y demás vejaciones a la dignidad de las mujeres. Según cifras de la CNDH, 6 de cada 10 mujeres han sufrido algún tipo de agresión. En 2010, fueron denunciadas ante la propia Comisión 17 desapariciones, número que se disparó el siguiente año al reportarse 201. Peor aún es la realidad de las mujeres migrantes, pues se enfrentan a una cultura donde aparecen “socialmente invisibles”, pero enfrentan una sistemática violación a sus derechos humanos. Esto las convierte en presas fáciles de las redes de tráfico y trata de personas; ésta ha crecido de manera incontenible, sobre todo a costa de las mujeres: 98% de las víctimas de explotación sexual son mujeres, niñas y niños.

Este es sólo un bosquejo del contraste entre avances y rezagos, entre la luz que permite el desarrollo de las mujeres y la oscuridad que las condena a la falta de oportunidades, al maltrato y a la explotación. Por eso hay que insistir en lo mucho que nos falta hacer en México para lograr equidad, justicia y respeto a la dignidad de las mujeres. Se trata de una lucha histórica, que no puede ser despectivamente transferida a las siguientes generaciones. Hay que lograr los cambios ahora, con sentido de justicia y de urgencia, con solidez y eficacia.

El discurso de las buenas intenciones está agotado. Es el tiempo del verdadero cambio. No más mujeres en la indefensión ni marginadas; no más mujeres acosadas por la violencia ni más mujeres tratadas como mercancía.

No es una lucha de las mujeres, es una lucha de toda la sociedad. Para vencerla se requiere de una ciudadanía activa, responsable, que conozca y haga suyos los problemas de todos y todas, asumiéndolos como una responsabilidad esencial y de urgente atención. No podemos hablar de todos si ellas no están incluidas. Sólo con todas y todos podremos lograr justicia y dignidad.


Farah, Mauricio. “Los contrastes de las mujeres en México” en Milenio, viernes 9 de marzo de 2012, consultado el 11 de marzo de 2012,
http://impreso.milenio.com/node/

domingo, 4 de marzo de 2012

BRECHA DIGITAL Y EDUCACIÓN EN MÉXICO

La UNESCO ha señalado que en un contexto donde los inmensos adelantos científicos, tecnológicos y socioeconómicos caracterizan el tiempo presente, “la enseñanza técnica y profesional deberá constituir un aspecto decisivo del proceso educativo en todos los países”. Esto con el fin de que los individuos alcancen sus metas, para lograr así una mayor democratización, un desarrollo social, cultural y económico, impulsar el potencial de todos, independientemente de su religión, raza o edad, para que todos participen en la toma de decisiones sociales, políticas y ambientales en su entorno. Sin embargo, el escenario actual en México, implica varios retos para lograr tales fines.


Abatir la brecha tecnológica representa uno de los principales desafíos en torno a la política educativa nacional, pues es ésta la nueva fuente de disparidad entre las sociedades contemporáneas. La brecha tecnológica debe ser entendida no sólo como el mero acceso a la tecnología, sino también como un tema de alfabetización digital que permita en un mediano plazo una apropiación de estos instrumentos con la cual el individuo común mejore y transforme su entorno y, con ello, también su calidad de vida.


Las políticas educativas deben estar enfocadas no únicamente en dotar de computadoras a las escuelas, las nuevas tecnologías deben contribuir no sólo a formar estudiantes, académicos y profesionales que sepan utilizar una computadora, mandar correos, descargar música o interactuar en Facebook; sino individuos capaces de administrar, producir, adaptar e intercambiar conocimientos.


Es necesario y urgente repensar el modelo educativo actual, qué tanto conservar, cómo adaptarlo a las necesidades actuales, a las características de un país como el nuestro, cómo complementarlo ante los nuevos retos que exige el mundo globalizado, cómo explotar el desarrollo tecnológico en aras de una mayor justicia social.


El problema es que ahora sólo el 24.6 % de las personas tiene acceso a internet, 5.6 inferior al promedio regional, este acceso físico es una tarea pendiente aún por abatir, pero ¿cómo llevar computadoras a zonas marginadas, a municipios donde la escuela no tiene ni un techo digno? De acuerdo con la investigación la Alianza por la Calidad de la Educación realizó en 2008, 33 escuelas tienen condiciones de infraestructura pésimas; lo que significa que aproximadamente 2 millones 400 mil niños toman clases bajo techos improvisados con láminas de cartón, madera, plásticos o palapas, sin ventanas, con pisos de tierra y sin baños.


México es un país multicultural, en el territorio nacional se hablan más de 50 lenguas indígenas y hay un número casi igual de estos pueblos, ¿cómo instruir a todas estas comunidades a la par del resto de la población?


De acuerdo con el INEGI, siete de cada 100 hombres y 10 de cada 100 mujeres de 15 o más años, no saben leer ni escribir, y aún más grave, para el 2007 en el país, había 29 millones de niños y niñas de cinco a 17 años de edad, de los cuales más de 3 millones y medio empezaron a trabajar y abandonaron sus estudios.


¿El aprendizaje para la utilización de las nuevas tecnologías se tiene que dar sólo en la escuela?, ¿cómo incorporar el uso de estas herramientas a estos individuos?, ¿cómo dejar de excluir a los ya de por sí excluidos?


Las dos respuestas oficiales han carecido de eficacia en ese propósito, e incluso expertos advierten un fracaso del programa Habilidades Digitales para Todos de la SEP-SNTE, con el que se buscaba abatir estas brechas. Y el programa Vasconcelos 2.0, de la SCT, que se propuso la creación de clubes digitales e-México, con la finalidad de incluir a la población en el uso de las nuevas tecnologías, también descuida el uso, los contenidos, el aprendizaje y la apropiación de estas herramientas.


La exploración a estas propuestas nos indica la percepción que tiene el gobierno del alumnado y del individuo común, a éstos se les sigue viendo como meros consumidores de información, y con ello, se descuida la capacidad del cibernauta contemporáneo de producir y generar nuevos contenidos en la red.


Los blogs, las wikis, los podcast, las comunidades virtuales, y las miles de aplicaciones favorecen el intercambio de información, de conocimiento, de cultura y, en conjunto, estimulan la capacidad creadora del individuo. Nuevas formas de trabajar en equipo, distintas y diversas comunidades de aprendizaje en línea, donde el aprendizaje se da a partir de compartir lo que uno sabe con el mundo.


Para que la tecnología juegue un papel relevante en el desarrollo social, cultural y económico en la sociedad no basta con el acceso, son necesarias aplicaciones orientadas hacia la inclusión social.


El sistema educativo en México debe incorporar las nuevas formas en que puede ser utilizada la información en la red para que las tecnologías no sean subutilizadas, sino que sean capaces de forjar una reflexión más profunda. La política educativa nacional no debe de tener como único fin el incremento en la penetración de las herramientas tecnológicas, sino su mejor uso y una adecuada apropiación.


Corral Jurado, Javier. “Brecha digital y educación en México” en El Universal, miércoles 29 de febrero de 2012, consultado el 3 de marzo de 2012, http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales

domingo, 26 de febrero de 2012

MAESTROS: EDUCADORES, NO INSTRUCTORES ANODINOS

¿Puede un maestro de primaria o secundaria dejar de ser educador? La pregunta es necesaria porque las políticas actuales de la SEP hacen de los maestros meros instructores. Para la SEP, y sus economistas asesores de la OCDE y del organismo privado Mexicanos Primero, buen maestro es aquel que logra que sus estudiantes respondan acertadamente a las preguntas de los exámenes estandarizados (Enlace, de la SEP, y PISA, de la OCDE).

En consecuencia, la evaluación de los maestros la reducen a medir los resultados que sus estudiantes obtienen en esos exámenes y a aplicar exámenes también estandarizados a los propios maestros. Suponen que para el éxito del maestro en esa tarea es necesario y suficiente que él, o ella, tenga conocimientos de las materias que enseña y de los métodos de enseñanza apropiados; en consecuencia, la evaluación universal que pretenden aplicarles se centra en esos dos campos: conocimiento de la materia que han de enseñar y conocimiento de métodos de enseñanza.


Quienes se ocupan responsablemente de la educación saben que ésta no se reduce a la instrucción: en la educación son determinantes aspectos formativos como la motivación, las actitudes, el desarrollo del carácter, los valores morales y sociales. Quizá en los niveles superiores del sistema escolar (posgrados) puedan darse por resueltos algunos aspectos formativos de la educación, pero en la educación básica es esencial dar la mayor importancia a estos elementos formativos, pues de su desarrollo depende incluso la instrucción que se imparte en este nivel.


Es indudable que los niños y jóvenes estudiantes necesitan adquirir conocimientos, pero es falso que para ello sea suficiente que los maestros tengan conocimientos y sean diestros en el manejo de métodos didácticos. Lo esencial es que los maestros logren que los estudiantes deseen adquirir conocimientos, y que sean capaces de guiarlos en el trabajo de obtenerlos. Las actuales políticas de la SEP reducen a maestros y estudiantes a la categoría de máquinas que almacenan y transmiten conocimientos. Se trata de una visión cibernética e industrial, deshumanizada, implantada por la vía del soborno: si un maestro no se desempeña eficientemente como generador de competencias, para triunfar ellos y sus estudiantes en los exámenes estandarizados, padece consecuencias económicas en la llamada Carrera Magisterial. La única motivación prevista es el dinero. Los maestros, además de simples máquinas enseñantes, son reducidos a la condición de mendicantes o codiciosos.


La doctora Elsie Rockwell, prestigiada educadora mexicana del Departamento de Investigación Educativa del Cinvestav, en su antología titulada Ser maestro, estudios sobre el trabajo docente, recoge valiosos materiales de educadores de diversos países y concluye: “El trabajo de maestro de educación básica es distinto a cualquier otro. Por mucho que se haya comparado al del obrero o del campesino, al del misionero o del burócrata, lo cierto es que trabajar con 30 o más alumnos dentro de un aula para enseñarles los elementos culturales considerados básicos tiene características únicas. Las experiencias ‘frente a grupo’ son continuas e ineludibles. A diferencia de lo que ocurre en otros casos, la docencia requiere un esfuerzo sostenido, tanto afectivo y físico como intelectual, durante toda la jornada laboral. Responder a un grupo de alumnos puede requerir todos los recursos de que dispone un maestro: sus conocimientos profesionales así como capacidades obtenidas en diversos ámbitos de su vida. Como actividad fundamental social que es, ser maestro implica establecer constantemente relaciones con otros: alumnos, padres, autoridades y colegas”.


¿Puede evaluarse una tarea tan trascendente, compleja y difícil, que se desarrolla en el variado y rico mosaico social y cultural del país, con pruebas estandarizadas elaboradas en las oficinas centrales de la SEP? ¿Qué efecto tendrá en la educación mexicana este afán de control centralizado? Es urgente formular un proyecto alternativo de evaluación del magisterio sustentado en esas relaciones sociales que el maestro debe establecer con los alumnos, padres, autoridades y colegas.


Pérez Rocha, Manuel. “Maestros: educadores, no instructores anodinos” en La Jornada, jueves 23 de febrero de 2012, http://www.jornada.unam.mx/2012/02/23/

domingo, 19 de febrero de 2012

LA PROHIBICIÓN DE LAS DROGAS

Ayer tuvo lugar en el DF el foro internacional “Drogas: un balance a un siglo de su prohibición”.


Durante mi intervención en él, recordé que la prohibición nace en la Convención Internacional del Opio de 1912 y es asumida por todos los países signatarios de la ONU en 1998, luego de que en 1971 el presidente Nixon y sus estrategas inventan la campaña antinarcóticos y el término que todavía usamos para designarla: “Guerra contra las drogas”.


La meta del acuerdo mundial firmado en la ONU fue: “Reducir tanto la oferta ilegal como la demanda de drogas”.


Nada indica que esto haya sucedido. Luego de medio siglo de persecución no han bajado ni la oferta ilegal ni la demanda de las drogas prohibidas. Según la propia ONU, en 2009 poco más diez años después del acuerdo, consumen drogas entre 149 y 272 millones de personas, un rango similar al de la década anterior [1].


Estados Unidos sigue siendo el mayor mercado consumidor, seguido de cerca por Europa Occidental. Desde 1960 la mitad de los estadunidenses declara haber probado alguna droga ilegal. [2] En 2009, 40% del consumo de cocaína se concentraba en Norteamérica, seguido por Europa, con 30% [3]. En cambio, la mayor parte del mercado de la heroína, 47%, estaba en Europa Occidental y Rusia, en 2008. [4] El mundo desarrollado pelea sin esperanza contra su propio mercado: como revelan las cifras, el consumo de drogas en esos países es a la vez potente, irreprimible e ilegal.


Podemos decir que los beneficios de la prohibición son modestos. No así sus costos.


La Comisión Europea calcula que hay en el mundo un millón de presos por delitos vinculados a las drogas: 500 mil están presos en Estados Unidos. La mayoría de estos presos estadunidenses son negros o hispanos. La mayoría por portar con ellos, al momento de ser detenidos, el equivalente de 80 dólares de drogas prohibidas. [5]


Países de producción y paso como Myanmar, Afganistán, Irán o, en América Latina, Perú, Colombia, Honduras, El Salvador, Guatemala y México, han pagado y están pagando en violencia, corrupción, inseguridad y desarticulación institucional, costos superiores a los que les hubiera provocado el consumo de las drogas perseguidas.



1. World Drug Report 2011

2. Robert J. MacCoun y Peter Reuter, Drug War Heresies: Learning from Other Vices, Times, and Places, RAND, 2001.

3. World Drug Report, 2011

4. “The Case For Legalisation Time for Puff of Sanity”, The Economist, julio 26-28, 2001.

5. Peter Reuter y Franz Trautmann (eds.), A Report on Global Illicit Drug Markets 1997-2008, European Commission, 2009. “Prisoners in 2008”, Department of Justice, 2010. En las cárceles estatales en Estados Unidos la distribución racial de sentenciados por crímenes de drogas es: 27.1% blancos, 44.2% negros y 21% hispanos.



Aguilar Camín, Héctor. “La prohibición de las drogas” en Milenio, miércoles 15 de febrero de 2012, http://impreso.milenio.com/node/9113001

domingo, 12 de febrero de 2012

CORRIDOS

México no puede vencer al narcotráfico sin la colaboración de sus socios. No mientras Sudamérica no reduzca la producción de drogas, Centroamérica siga portaaviones y santuario de los cárteles, Norteamérica siga suministrando las armas y municiones sin reducir la demanda de estupefacientes ni perseguir adecuadamente el lavado de lavado, y Asia venda sin restricciones los productos químicos con los que se fabrican has drogas de diseño. El problema es de todos y la solución tiene que venir de la colaboración de todos.



Mientras esa política criminal global se discute, se logran los acuerdos y se ponen en práctica con lealtad y compromiso por todos los socios, hay una cosa que México puede y debe hacer ahora y por sí mismo!3A dotarse de una política criminal nacional de largo plazo, consensuada por los grandes partidos, efectuada inmediatamente, que marque los objetivos, señale quién debe hacer qué en qué plazos, con qué recursos, y cuáles son los resultados que esperan.



En los países democráticos, algunas tareas corresponden al gobierno, otras al parlamento, y otras al Poder Judicial. El Ejecutivo tiene que mantener la seguridad pública, el Legislativo debe aprobar el presupuesto que proporcione los recursos, y a los tribunales de justicia corresponde la tarea de restablecer el orden jurídico perturbado por el delito.



Creo que México está incurriendo en dos disfunciones graves de consecuencias dramáticas. Primero: se emplea al ejército en tareas de seguridad pública y en investigaciones penales, pese a que la Constitución no le atribuye esa función; puede ser empleado excepcionalmente para recuperar espacios de los que las autoridades civiles han sido desplazadas por criminales, o para dar cobertura a operativos ordenados y dirigidos por los jueces, pero no tienen funciones ni están entrenados para procurar seguridad pública.



Esa disfunción grave y sostenida, consistente en emplear las instituciones para lograr objetivos que le son ajenos, produce abusos y violaciones a los derechos fundamentales como los recientemente puestos en manifiesto por distintos organismos internacionales, y también falta de resultados.



Segundo, los jueces no están haciendo su tarea. Según datos oficiales, el crimen organizado ha cometido durante el mandato del Presidente Calderón casi 50 mil asesinatos, a los que los jueces han respondido con 22 sentencias condenatorias. Eso significa que el índice de impunidad es de 99.96%. Inaceptable en un Estado de derecho.



Los jueces tienen que hacer justicia. Deben imponer el respeto por la ley, igual a delincuentes profesionales que ha servidores públicos que la quebranten. Deben interponerse entre los ciudadanos y los criminales, para proteger a los primeros y castigar a los segundos. Y en un país como México, donde la credibilidad de las instituciones está tan entredicha, deben hacerlo en juicios orales y públicos, donde todos puedan ver las pruebas y se impongan condenas ejemplares a los demostradamente culpables, porque sólo de esa manera recupararán la confianza los ciudadanos.



Así se hizo con éxito en Italia. En ese país, el azote de la mafia no empezó a remitir hasta que los jueces y los fiscales asumieron la responsabilidad de dirigir jurídicamente la lucha contra el crimen organizado. Costó muchas vidas, grandes recursos, y tiempo: en esta lucha no son recomendables los atajos. Lo cierto es que los beneficios a largo plazo de tomar por el camino derecho están más que asegurados. Colombia es otro ejemplo. España, en la lucha contra el terrorismo, también.



El día en que los músicos mexicanos dejen de hacer corridos a los narcos y empiecen a hacérselos a los jueces, sabremos que éstos se han puesto por fin al frente de la lucha contra la delincuencia organizada. Y sabremos también que México ha empezado a ganar esa batalla.





Nota: El autor de este artículo es Fiscal del Tribunal Superior de España.

Castresana, Carlos. “Corridos” en El Universal, 12 de febrero de 2012, http://www.eluniversal/



domingo, 5 de febrero de 2012

PREÁMBULOS AL PLEITO MAYOR

Empezó la real esgrima en pos de la Presidencia de la República. De aquí para adelante no habrá tregua. Hay dos partidos, PAN y PRI, que se recargan en sus adalides, ya bien espolvoreados por los medios de comunicación. Todos ellos, por alguna razón incomprensible, pretenden distanciarse de la derecha (a la rudimentaria usanza mexicana) a la que pertenecen por derecho adquirido. Los panistas persisten en su triste afán de mostrar ante el país sus escuálidas posibilidades de independencia personal. A esta altura de la pelea, y a pesar del privilegiado tratamiento radiotelevisivo que reciben, no rebasan los límites de sus redundantes pugnas internas.


El priísmo, por su parte, trata desesperadamente de mostrar unidad donde la precariedad subsiste. Su atildado precandidato pretende matizar su imagen, ahora como estadista con roce internacional, y hace un viaje de larguísima distancia para salir en la foto. Se retrató 30 o 40 veces en tres gélidos días con aquellos que sus asesores definieron como dignos de ser mostrados aquí. Con seguridad fueron todos los que se tuvieron a la mano y aceptaron dejarse saludar. Ir a Davos implica pulir en esos foros de exquisitos ejecutivos sus ya añejos perfiles, ahora bastante desgastados por la serie de crisis en que están metidos muchos de ellos. Una reunión, por cierto, decadente, tanto por su ideología como por sus otrora estrellas del mellado mundo financiero.


El abanderado de las izquierdas, en cambio, porfía en un exhaustivo recorrido por las polvorientas calles y plazas de la seca república del norte. No está para nada claro cuántos votos añadirá a su buchaca con tamaño esfuerzo. La pretensión se le conoce de calle: quiere juntar 20 millones de simpatizantes y que acudan, a la hora debida, a llenar las urnas nacionales. Tiene tras él una organización inédita, real, activa, aunque muchos le regateen calidad, número o mérito. Lo cierto es que ningún partido ha logrado amasar semejante contingente de mexicanos dispuestos a trabajar, esforzadamente, para llevarlo a la Presidencia. El trajín de los años, con sus impropiedades políticas al canto, tiene que considerarse para apreciar con la debida honestidad las condicionantes y oportunidades de prevalecer en la contienda.


La guerra por el poder, sin embargo, se prolonga por recovecos poco distinguibles para un público vasto, pero que pueden, eso sí, terminar por ser, en cruciales momentos, definitorios. Una toma de cámara repetida con mala leche, una frase sacada de contexto, una foto de perfil que parece indistinguible, el cuello de la camisa descuidado, la corbata mal anudada que se extiende para desfigurar el rostro, forman un repertorio harto conocido. Se añaden presentaciones rebuscadas o torpes ante audiencias ralas; ciertas historietas personales de un pasado que deja hijos regados aquí y allá; triviales o inconvenientes amistades de la infancia que poco (a veces no tanto) revelan de intenciones íntimas, carácter o programas, pero que inciden sobre incautas audiencias. Todos esos hechos cuentan y se van acumulando en la trastienda de los oyentes, de los lectores o de votantes desprevenidos o no. Las afectaciones ocurren de una y mil maneras. Ninguno de todos los personajes o grupos de electores pue`e ser descuidado si se quiere, en efecto, llegar al final y levantarse con el triunfo. En especial cuando la venidera se aparece como una elección intensamente competida.


Linares Zapata, Luis. “Preámbulos al pleito mayor” en La Jornada, miércoles 1º. de febrero de 2012, consultado el 5 de febrero de 2012, http://www.jornada.unam.mx

domingo, 6 de noviembre de 2011

TRES COSAS ANTES DE MORIR

Plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro. Podía morir tranquilo. Sin embargo cuando le llegó la hora se dio cuenta que jamás había viajado en barco, ni había escalado una montaña, ni se había emborrachado con tequila, entonces se puso en campaña para hacer esas tres cosas antes de morir. Las hizo en poco tiempo y ya en su lecho de muerte cayó en la cuenta de que jamás había cazado un tigre, ni había buceado en aguas cristalinas, ni le había cantado una canción al oído a una muchacha. Se levantó de un salto y salió corriendo. Un tiempo después estuvo a punto de morirse pero recordó que nunca había comido helado de chocolate en la mañana, ni había arrojado flores al río, ni había cantado ópera bajo la ducha.


Dicen que anda haciendo cosas increíbles por el mundo. Sólo tres cosas más antes de morir, dice, y sigue viviendo.


Sandro Centurión, 2010

domingo, 30 de octubre de 2011

TABÚ

El ángel de la guarda le susurró a Fabián, por detrás del hombro: ¡Cuidado Fabián! Está dispuesto que mueras en cuanto pronuncies la palabra zangolotino.


¿Zangolotino? - pregunta Fabián azorado. Y muere.



Enrique Ánderson Imbert

domingo, 23 de octubre de 2011

LA OVEJA NEGRA

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada. Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

Augusto Monterroso

domingo, 16 de octubre de 2011

ALGO MUY GRAVE VA A SUCEDER EN ESTE PUEBLO

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:


-No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.


Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:


-Te apuesto un peso a que no la haces.


Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:


-Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.


Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:


-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.


-¿Y por qué es un tonto?


-Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.


Entonces le dice su madre:


-No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.


La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:


-Véndame una libra de carne -y en el momento que se la están cortando, agrega-: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.


El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:


-Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.


Entonces la vieja responde:


-Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.


Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:


-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?


-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!


(Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)


-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.


-Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.


-Sí, pero no tanto calor como ahora.


Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:


-Hay un pajarito en la plaza.


Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.


-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.


-Sí, pero nunca a esta hora.


Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.


-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.


Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:


-Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos.


Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.


Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:


-Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa -y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.


Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:


-Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.

Gabriel García Márquez

domingo, 9 de octubre de 2011

EL ASESINO

Repentinamente se despertó sobresaltado, y se dio cuenta de que no sabía quién era, ni qué estaba haciendo aquí, en una fábrica de municiones. No podía recordar su nombre ni qué había estado haciendo. No podía recordar nada.


La fábrica era enorme, con líneas de ensamblaje, cintas transportadoras y con el sonido de las partes que estaban siendo ensambladas.


Tomó uno de los revólveres acabados de una caja donde estaban siendo,automáticamente, empaquetados. Evidentemente había estado operando en la máquina, pero ahora estaba parada.


Recogía el revólver como algo muy natural. Caminó lentamente hacia el otro lado de la fábrica, a lo largo de las rampas de vigilancia. Allí había otro hombre empaquetando balas.


“¿Quién Soy?” – le dijo pausadamente, indeciso.


El hombre continuó trabajando. No levantó la vista, daba la sensación de que no le había escuchado.


“¿Quién soy? ¿Quién soy?” – gritó, y aunque toda la fábrica retumbó con el eco de sus salvajes gritos, nada cambió. Los hombres continuaron trabajando, sin levantar la vista.


Agito el revólver junto a la cabeza del hombre que empaquetaba balas. Le golpeó, y el empaquetador cayó, y con su cara, golpeó la caja de balas que cayeron sobre el suelo.


El recogió una. Era el calibre correcto. Cargó varias más.


Escucho el click-click de pisadas sobre él, se volvió y vio a otro hombre caminando sobre una rampa de vigilancia. “¿Quién soy?” –le gritó. Realmente no esperaba obtener respuesta.


Pero el hombre miró hacia abajo, y comenzó a correr.


Apuntó el revólver hacia arriba y disparó dos veces. El hombre se detuvo, y cayó de rodillas, pero antes de caer, pulsó un botón rojo en la pared.


Una sirena comenzó a aullar, ruidosa y claramente.


“¡Asesino! ¡asesino! ¡asesino!” – bramaron los altavoces.


Los trabajadores no levantaron la vista. Continuaron trabajando.


Corrió, intentando alejarse de la sirena, del altavoz. Vio una puerta, y corrió hacia ella.


La abrió, y cuatro hombres uniformados aparecieron. Le dispararon con extrañas armas de energía. Los rayos pasaron a su lado.


Disparó tres veces más, y uno de los hombres uniformados cayó, su arma resonó al caer al suelo.


Corrió en otra dirección, pero más uniformados llegaban desde la otra puerta. Miró furiosamente alrededor. ¡Estaban llegando de todos lados! ¡Tenía que escapar!


Trepó, más y más alto, hacia la parte superior. Pero había más de ellos allí. Le tenían atrapado. Disparó hasta vaciar el cargador del revólver.


Se acercaron hacia él, algunos desde arriba, otros desde abajo. ” ¡Por favor! ¡No disparen! ¡No se dan cuenta que solo quiero saber quien soy!”


Dispararon, y los rayos de energía le abatieron. Todo se volvió oscuro…


Les observaron como cerraban la puerta tras él, y entonces el camión se alejó.


“Uno de ellos se convierte en asesino de vez en cuando”, dijo el guarda.


“No lo entiendo,” dijo el segundo, rascándose la cabeza. “Mira ese. ¿Qué era lo que decía? Sólo quiero saber quién soy. Eso era.”


“Parecía casi humano. Estoy comenzando a pensar que están haciendo esos robots demasiado bien”.


Observaron al camión de reparación de robots desaparecer por la curva.



Stephen King, 2006

domingo, 2 de octubre de 2011

EL INFIERNO

Estábamos enterrando a un amigo cuando un teléfono móvil interrumpió la grave ceremonia. Tras un breve intercambio de miradas reprobatorias, comprendimos que el ruido procedía del cadáver, cuyo féretro había sido abierto para que el finado recibiera su último adiós. La viuda, después de unos segundos de suspensión, se inclinó sobre el muerto y le sacó el teléfono de uno de sus bolsillos de la chaqueta. “Diga”, pronunció dolorosamente. No sabemos qué escuchó al otro lado, pero le vimos palidecer; en seguida gritó: “Fernando falleció ayer y usted es una zorra que ha destruido nuestro hogar” Dicho esto, interrumpió la comunicación y devolvió el artefacto a su lugar.

Al abandonar el cementerio supe por alguien de la familia que había sido deseo del propio Fernando ser enterrado con su móvil, excentricidad perfectamente afín a su carácter. Como es costumbre, me dirigí en compañía de los íntimos a casa de la viuda para darle consuelo. Ella nos ofreció un café que estábamos saboreando mientras hablábamos de cosas intrascendentes, cuando sonó el teléfono. Tras unos instantes de terror, los presentes alcanzamos un acuerdo tácito: nadie había oído nada, ningún sonido de ultratumba se había colado en aquella reunión de amigos. Después de diez o doce llamadas, el aparato enmudeció y la propia viuda se levantó a descolgarlo. “No estoy para pésames”, dijo.

Aquella noche, a la hora en la que los insomnes suelen descabezar un sueño, me levanté, fui al teléfono y marqué el número del móvil de Fernando. Lo cogieron al primer pitido, pero colgué antes de escuchar ninguna voz. Sólo quería comprobar que el infierno existía.


Juan José Millas. 1996

domingo, 25 de septiembre de 2011

EMPEZÓ A DARLE VUELTA...

Empezó a darle vuelta al café con leche con la cucharita. El líquido llegaba al borde, llevado por la violenta acción del utensilio de aluminio. (El vaso era ordinario, el lugar barato, la cucharilla usada, pastosa de pasado.) Se oía el ruido del metal contra el vidrio -ris, ris, ris, ris-. Y el café con leche dando vueltas y más vueltas, con un hoyo en su centro. Yo estaba sentado enfrente. El café estaba lleno. El hombre seguía moviendo y removiendo, inmóvil, sonriente, mirándome. Algo se me levantaba de adentro. Le miré de tal manera que se creyó en la obligación de explicar:


-Todavía no se ha deshecho el azúcar- dijo.


Para probármelo dio unos golpecitos en el fondo del vaso. Volvió en seguida con redoblada energía a menear metódicamente el brebaje. Vueltas y más vueltas, sin descanso, y ruido de la cuchara en el borde del cristal. Ras, ras, ras. Seguido, seguido, seguido sin parar, eternamente. Vuelta y vuelta y vuelta y vuelta. Me miraba sonriendo. Entonces saqué la pistola y disparé.

Max Aub, 1957

domingo, 18 de septiembre de 2011

CUENTO DE HORROR

La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones.



Juan José Arreola

domingo, 11 de septiembre de 2011

LA LOTERIA

Un hombre soñó que le tocaba la lotería y se levantó decidido a dejar que se cumpliera el destino. A la misma hora en que terminaba de arreglarse, que es la misma hora de siempre, una mujer que miraba el mundo desde el fondo de una botella de anís deja abierta la espita del gas. Pero esto nuestro hombre no podía saberlo. Como había soñado que compraba el boleto en una administración diferente de la habitual, porque este hombre jugaba regularmente, se encaminó hacia el mercado donde estaba la número quince. El quince no es un número especialmente mágico. Menos aún que su conocida administración trece de toda la vida, pero un sueño es un sueño. Atravesó el umbral de la suerte a la misma hora de siempre, pero en un lugar diferente. A la misma hora exacta en que pagaba su boleto sin mirar el número, la mujer de la botella de anís prendía el último fósforo de su vida. Pero esto nuestro hombre no tenía modo de saberlo. El hombre que había soñado la lotería nunca se enteró de que la administración número trece quedaba sepultada bajo un edificio arruinado. Esto nunca lo supo y si ese día cambió definitivamente de administración fue porque el sueño decía dónde, pero no cuándo le iba a tocar. El hombre que soñaba siguió esperando su destino sin percatarse de que la lotería ya le había tocado.



Pepe Reig, 2007

domingo, 4 de septiembre de 2011

ALAS

Yo ejercía entonces la medicina en Humanhuaca.


Una tarde me trajeron un niño descalabrado; se había caído por el precipicio de un cerro. Cuando para revisarlo le quité el poncho vi dos alas. Las examiné: estaban sanas. Apenas el niño pudo hablar le pregunté:


-¿Por qué no volaste, m´hijo, al sentirte caer?


-¿Volar?- me dijo- ¿Volar, para que la gente se ría de mí?



Enrique Anderson-Imbert, 1976